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Odiseo o Ulises, el legendario rey de la isla de Ítaca y protagonista de la epopeya homérica de La Odisea, es famoso en todo el mundo, a través del relato de su aventura: sus diez años tratando de volver a su patria tras la guerra de Troya para reafirmarse como legítimo rey de Ítaca. En realidad, el lugar exacto de esta “patria” no ha sido establecido con exactitud ni si quiera en nuestros días. En cualquier caso, las pruebas existentes apuntan que la Ítaca de Homero es realmente la actual isla de Ítaca.

 

En las pocas citas conservadas en las obras de los autores antiguos, la identificación de la Ítaca de los poemas homéricos no parece ser un problema. Porfirio la menciona en el año 260 a. C. y lo mismo el historiador Tucídides. Plutarco atestigua la existencia de la ciudad antigua de Alalkomenes, sobre la que Apolodor informa que se halla en la actual zona de Aetos y que había sido construida por los corintios. Merece la pena también citar uno de los escritos de Aristóteles, “El Estado de los itacenses”. El hecho de que Ítaca sea elegido como modelo demuestra que aquí existía una autonomía política organizada y un desarrollo económico.

 

En los últimos años se ha discutido mucho sobre si Ítaca es la patria de Ulises y se han realizado muchas otras propuestas para identificar la isla de Ítaca de los escritos de Homero. Sin embargo, un estudio atento demuestra la semejanza entre las localidades actuales de Ítaca y las descritas con detalle por Homero. Además, otro testimonio procedente de otra tradición antigua (Pseudo-Heródoto) revela que Homero vivió en la isla por un período de tiempo, hecho que explica las descripciones pormenorizadas que realiza sobre los habitantes de aquí. Los poemas de la Ilíada y la Odisea hicieron que este lugar fuera conocido en todo el mundo. Además de Homero, existen referencias en las obras de otros escritores, como Acusilaus, quien afirma que Ítacos, Néritos y Polictor eran los tres hijos del rey Pterelao, descendiente de Zeus. Según él, la esposa de Ulises, Penelope, era hija del rey Icar y de su esposa Policasta.

 

Excavaciones y descubrimientos

En Ítaca nunca se organizaron campañas de excavaciones a gran escala. Según un estudio realizado en 1927 por el profesor Apostolos Arvanitopoulos, fue Palmier De Grentesmenil el primero en explorar la isla de Ítaca en el 1678. Mucho más tarde, entre 1804-1806, varias expediciones científicas de exploración y excavaciones arqueológicas fueron organizadas por W. Gell, Dadwell y Raikes, aunque ellos interpretaron erróneamente la geografía de Homero sobre el terreno. Según Arvanitopoulos, sólo Martino Deake llegó a calcular correctamente el emplazamiento de la ciudad de Ulises en el norte de la isla. También afirmó que en Ítaca existieron templos dedicados a las diosas Atenea, Hera y Artemisa, pese a que no se pueda identificar su posición exacta. El templo de la diosa Artemisa fue hallado en las excavaciones realizadas por S. Benton en Aetos. Se encontraron pruebas de que el templo de Atenea estaba situado en la zona actual de Kathara, que habría tomado su nombre de la “pura” virgen Atenea. Pruebas de la veneración a la diosa Hera se hallaron en la cueva de Loizos, que fue un lugar de culto, pero no un templo. Arvanitopoulos también ha descrito “un espléndido collar encontrado en una sepultura dorado, decorado con piedras preciosas, relucientes, grabado con escenas e inscripciones, y perteneciendo al inglés Fiott Lee”. Entre 1811 y 1814, otras excavaciones fueron organizadas por Guitera, entonces gobernador de la isla que, tras haber expoliado 200 tumbas en la zona de Aetos, se apropió abusivamente de los objetos de oro; a algunos los transformó en cubiertos de mesa, mientras otros los vendió en Livorno por 6.500 liras. Por su parte, H. Schliemann realizó excavaciones entre 1868 y 1878 y encontró huellas del apogeo de la civilización itacense, tras el período dórico y corintio, pero su súbita muerte le impidió regresar a la isla, tal y como pretendía, para continuar la búsqueda.

 

En 1896, llegó a Ítaca W. Dorpfeld, quien realizó una breve prospección arqueológica, marchó y volvió de nuevo en 1900, para marcharse otra vez al poco tiempo. En 1905 se efectuaron excavaciones dirigidas por W. Wollgraff y Koecoop. Los trabajos se desarrollaron en muchas zonas, aunque las más importantes fueron las de Melanythros y Aetos. En 1930 la Escuela Británica de Arqueología organizó excavaciones bajo la dirección de W. A. Heurtley: la búsqueda se concentró en la colina Pilikata, en la cueva de Loizos, en la Escuela de Homero y en la zona de Stavros. Heurtley escribe que “no lejos de Stavros se hallaron restos de una muralla que data del siglo IV a. C. y un cementerio en San Elías donde los muertes eran depositados sobre tejas convexas de ladrillo y luego cubiertos con el mismo material”. También añadió que la zona de Pilikata fue habitada continuamente desde los tiempos más remotos, hasta el final del período micénico.

 

Entre los años 1931-1933, las excavaciones fueron realizadas por Konstantinos Petalas, bajo la supervisión de Nikolaos Kiparissis. En esta campaña salió parcialmente a la luz una cueva en la que se suponía que los feacios habían dejado dormido a Odiseo al devolverlo a su patria. La entrada en la gruta fue destruida durante los trabajos de extracción de piedra de los romanos, pero su interior, que llega a una profundidad de 12 metros, estaba intacto. Esta cueva, cuya entrada se halla junto a la orilla, una franja de playa que en la actualidad está asfaltada, fue descrita por Artemidoro en el siglo II a. C. y en el 223 por Porfirio, filósofo neoplatónico, que escribió un texto alusivo sobre la “Cueva de las ninfas de la Odisea”. S. Benton exploró la isla de Ítaca antes y después de la guerra de 1940. En un artículo de 1938 Heurtley afirma que “el palacio de Odiseo se encontraba sobre la colina Pilikata, única posición adecuada para la ciudadela de un rey del período micénico”. Más aún, afirma que “los escombros de piedra descubiertos sobre la colina Pilikata, al sur de la casa de Blisma, son los restos de edificios de tiempos de la guerra troyana y de tiempos de Odiseo”.

 

La arqueóloga Sylvia Benton describió con detalle los descubrimientos realizados en la cueva Loizos, en especial el pequeño fragmento que lleva la inscripción „EYXHN ODYSSEI” (“una oración a Odiseo”), vasijas micénicas y los famosos trípodes: el primero, que encontró Dimitros Loizos, y otros doce hallados por ella misma. En el lugar llamado Trilagkada (“Las tres baldosas”), donde también Benton realizó excavaciones, se extrajeron muchos objetos importantes del período micénico y, además, se hallaron las ruinas de una gran casa con espléndidos mosaicos. Algunos de los objetos descubiertos en la cueva de Loizos fueron citados por una descripción de Wollgraff. Entre ellos “un plato corintio decorado de varios colores y con ilustraciones de animales y pájaros del siglo VII a. C., una estatuilla de marfil representando un varón de pie rodeado de una soga de bronce” – figura que se suele identificar con Ulises – y muchos otros objetos. Sin olvidar la caracola en la que aparecen inscripciones del tipo Lineal A, hallada en 1931 por Heurtley en un pozo sobre la colina de Pilikata. El profesor Paul Faure de la Universidad de Indiana interpretó en 1989 dicha inscripción de esta manera: “La ninfa me salvó. Por eso yo, Aredatis, le ofrezco a la diosa Rea 100 cabras, 10 ovejas, 3 cerdos”. En los últimos años, el profesor Sarantis Symeonoglou efectúa excavaciones en el sur de la isla Ítaca, sobre la cresta de la colina de Aetos y sobre la estación de desalinización, en la cueva llamada “de las Ninfas”. En sus notas, informa que la zona fue habitada en torno al comienzo del año 1400 a. C. y que sufrió importantes daños a consecuencia de un terremoto en el 373 a. C.

 

Excavaciones arqueológicas del norte de Ítaca

Ya desde 1994, la Cátedra de Arqueología de la Universidad de Ioánina realiza campañas de excavaciones en el norte de la isla coordinadas por el profesor asistente Litsa Kontorli-Papadopoulo y del profesor Athanasios Papadopoulos.

En Trilagkada, al sur de la zona de Kalyvia, cerca del lugar donde realizó excavaciones S. Benton, los primeros sondeos mostraron las ruinas de unas casas micénicas. En Stavros fueron excavadas dos zonas. En la parcela Patrikios, donde fue desenterrada una gran tumba helenística, de forma rectangular, con cuatro losas inscritas con las letras A, B, C, D, contiene los restos conservados tras la incineración de los cuerpos y varios objetos de valor (un vaso de plata, un bote de bronce, platos, anillos y un medallón de plata acuñada por la Liga Aquea entre los años 165-150 a. C.). En la parcela de la señora Erasmia Raftopoulou fueron identificadas dos puertas y parte de una enorme muralla fortificada, que fue investigada con detalle. En Pilikata hubo excavaciones para estudiar el muro de la primera época griega, de la que ya Heurtley había dejado al descubierto una parte. Las dos fachadas son de enormes piedras, mientras que el interior está relleno de pequeñas piedras talladas. También fueron hallados los cimientos de una casa con ábside, una pared de 31,5 m de longitud y canales especialmente preparados para la evacuación de aguas.

 

En la zona de Agios Athanasios y la llamada Escuela Homérica, al este de la vertiente norte del monte y al sudeste del pueblo de Exogi fue descubierta parte de una acrópolis, segmentada en estratos que van de la era prehistórica hasta la romana. Estas secciones comprenden viejos edificios con terrazas artificiales que comunican por medio de escaleras de piedra. Hacia el este se encontraba un manantial subterráneo, rodeado de una construcción con ménsulas semejante a los manantiales subterráneos de Micenas y Tirinto. Los descubrimientos se encuentran en el museo de Stavros y Vathí.

 

En agosto de 2010, los profesores arqueólogos Litsa Kontorli-Papadopoulos y Athanasio Papadopoulos, de la Universidad de Ioánina, anunciaron, citando una detallada documentación científica, que habían descubierto el palacio de Odiseo de Ítaca.

 

Conferencias internacionales sobre La Odisea

El proyecto “Conferencias Internacionales sobre La Odisea”, con sede permanente en Ítaca, nació en 1977. En las conferencias participan profesores de diferentes nacionalidades, pero pueden asistir también estudiantes, investigadores de la épica homérica y todos los interesados. A pesar de las dificultades existentes por las limitaciones organizativas y financieras de la isla, las conferencias han tenido un gran éxito. Este éxito se debe a la participación activa de distinguidos homeristas y a la publicación de las actas de las conferencias en volúmenes especiales.

 

Desde 1981, la organización de las conferencias está supervisada por el Centro para estudios sobre la Odisea, fundado en Ítaca. Las actas de las conferencias internacionales fueron publicadas por Dña. Machi Paizi-Apostolopoulou, historiadora y secretaria general del centro y forman una colección editorial de relevancia, reconocida a escala internacional. Incluyen también estudios recientes relativos a la épica homérica y están dirigidas tanto a griegos como a público de otras nacionalidades, de tal forma que los artículos en otros idiomas incluyen un resumen en griego, mientras que los artículos en griego hacen lo propio añadiendo una traducción resumida en otros idiomas modernos.

 

Hasta el momento, han sido publicados los siguientes volúmenes:

Ilíada y Odisea. Mito e Historia, Ítaca, 1986 (207 páginas)

La casa de Homero, Ítaca, 1990 (257 p.)

Alrededor de la isla de Ítaca, Ítaca, 1990 (53 p.)

Libación en honor de Homero (En memoria de I. Kakridis), Ítaca, 1993 (301 p.)

Homérica, Ítaca, 1998 (27 p.)

 

Están disponibles en la secretaría del “Centro de Estudios Odiseico” (tel.: 210 3611078; fax: 210 3640391), en las librerías de Ítaca y en las principales librerías de Atenas (Hestia, Kardamitsa, etc.)

 

Seminarios de filología homérica y odiseica

Otras actividades del “Centro de Estudios Odiseicos” son los seminarios de filología odiseica y homérica. Cada año, tienen lugar cursos de actualización para profesores de escuela e instituto. El acto está organizado por el Ayuntamiento de Ítaca, en colaboración con el Centro de Estudios Odiseicos y, recientemente, con el Colegio Nacional de Filólogos, bajo la supervisión del Ministerio de Educación. De este modo, cincuenta filólogos de diferentes regiones tienen anualmente la oportunidad de acudir a la isla de los héroes homéricos para participar en seminarios y cursos impartidos por especialistas y de enriquecer su experiencia docente. Los cursos se han desarrollado cada año desde 1984.

 

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